A la hora de ajustar la calefacción en invierno, muchas personas se preguntan si es mejor mantenerla a 19 o a 21 grados. En Qualia Habitat analizamos qué dicen los expertos en eficiencia para ayudarte a tomar decisiones inteligentes que combinen confort y ahorro energético.
El consenso general entre especialistas indica que la temperatura óptima durante el día oscila entre 19 y 21 grados. A 19 grados, la vivienda se mantiene confortable en la mayoría de casos, especialmente si la casa cuenta con buen aislamiento. Esta temperatura es suficiente para realizar tareas diarias y permite reducir el consumo energético. Por otro lado, subir el termostato a 21 grados proporciona una sensación de mayor calidez, útil para hogares con mayores necesidades de confort, aunque implica un incremento del consumo y de la factura.
Durante la noche, los expertos recomiendan bajar la temperatura a entre 15 y 17 grados. Dormir en un ambiente ligeramente fresco mejora la calidad del sueño y reduce significativamente el consumo energético, especialmente si se complementa con ropa de cama adecuada, como edredones o mantas térmicas.
La elección entre 19 y 21 grados también depende del uso de cada estancia. Salones y zonas de mayor actividad requieren más calor, mientras que dormitorios, pasillos y áreas de paso pueden mantenerse más frescos. Ajustar la calefacción por estancias es una estrategia eficiente que evita malgastar energía.
Otro punto importante es evitar cambios bruscos de temperatura. Elevar varios grados de golpe obliga al sistema a trabajar al máximo, aumentando el consumo innecesariamente. Mantener una temperatura estable durante el día, utilizando termostatos programables, permite un control preciso y un ahorro real.
Por último, el aislamiento del hogar juega un papel decisivo. Ventanas eficientes, puertas selladas y cortinas gruesas ayudan a conservar el calor, reduciendo la necesidad de mantener el termostato a 21 grados de manera constante.
En definitiva, tanto 19 como 21 grados pueden ser adecuados si se gestionan de manera inteligente. La clave está en mantener un equilibrio entre confort y eficiencia, ajustando la temperatura según la estancia, la hora del día y las necesidades del hogar.

